¿Todo listo para tu Summer Abroad?

Mujer joven con traje mirando por el ventanal de un aeropuerto, con un avión al fondo

Un verano en el extranjero: Londres, Nueva York, Berlín, o quizá Tokio o San Petersburgo. Que levante la mano quien no haya acariciado nunca la idea de trabajar en el extranjero aunque solo sea por un verano.

En este artículo repasaremos los motivos para vivir esta espléndida experiencia, pero sobre todo os daremos nuestras indicaciones para afrontar de la mejor manera vuestra experiencia temporal de trabajo en el extranjero.

Por qué elegir un trabajo de verano en el extranjero

Los motivos que llevan a tomar una decisión de este tipo son muchos y dependen de la situación personal. Estos son los más frecuentes:

Para aprender un idioma nuevo o perfeccionar uno que ya conocéis

Unos meses de estancia en el extranjero dan una soltura que difícilmente se puede alcanzar estudiando en casa, por lo que son muy recomendables para quien quiera reforzar y perfeccionar el conocimiento de un idioma extranjero.

Si el objetivo del viaje es el aprendizaje del idioma, sin embargo, os desaconsejamos hacer la maleta mientras vuestro nivel siga siendo demasiado elemental, por varios motivos:

  • Un viaje de este tipo implica una serie de trámites prácticos (encontrar alojamiento, poner en regla los permisos, integrarse en el entorno laboral) que hay que afrontar nada más llegar.
  • Encontrar cualquier trabajo sin hablar el idioma local es muy complicado, sea cual sea vuestro destino.
  • Sin unas bases suficientemente sólidas, no se está realmente en condiciones de aprender los aspectos más avanzados de un idioma: con la diferencia de que las bases se pueden aprender también en la propia ciudad, mientras que los aspectos avanzados no (o con mucha más dificultad). Y puesto que los viajes de este tipo son complejos de organizar, mejor planificarlo para cuando pueda aprovecharse al máximo.

Para enriquecer vuestro currículum

Difícilmente, buscando un Summer Job, tendréis acceso a trabajos cualificados: lo más probable es que encontréis empleo como temporeros en el turismo o como canguros.
Sin embargo, incluir en el currículum una experiencia de trabajo (aunque no sea cualificada) en el extranjero da un valor añadido. Es, de hecho, muestra de adaptabilidad, apertura mental, curiosidad, entusiasmo – además, claro está, de un conocimiento al menos discreto del idioma del país visitado.

Esto como norma general; en realidad, sobre todo accediendo a programas específicos como proyectos de prácticas universitarias en el extranjero o al programa Erasmus+ es posible vivir experiencias que cuentan también a nivel estrictamente profesional. Conviene, por tanto, informarse en el propio organismo local o en las instituciones vinculadas a la formación sobre cómo acceder a estas oportunidades.

Obviamente, cuanto más alto sea el puesto al que se opta, mejor debe ser el conocimiento del idioma extranjero ya en el momento de la partida.

 

Para saber si se dan las condiciones para un traslado definitivo

Quien esté pensando en dejar Italia de manera definitiva podría querer hacer antes una prueba de unos meses para comprobar que en el lugar elegido hay realmente buenas oportunidades para él o ella.

El verano es el mejor momento para hacer este tipo de pruebas porque permite aprovechar la pausa estival sin trastocar demasiado la propia rutina, hasta estar seguro de la decisión. Además, será más fácil encontrar un trabajo de temporada.

Como experiencia formativa personal

Haber pasado un verano trabajando en el extranjero es muestra de adaptabilidad, apertura mental, curiosidad, entusiasmo (como hemos escrito al hablar de las ventajas para el propio currículum) porque es precisamente ese tipo de experiencia el que desarrolla estas capacidades.

Es un momento de crecimiento valioso a cualquier edad, más aún cuando se es muy joven.

 

Consejos prácticos para preparar la estancia

El conocimiento del idioma del lugar

Como ya hemos dicho, os recomendamos llegar en el momento de la partida con un buen conocimiento del idioma del lugar.
Cuanto mejor sea, más fácil os resultará moveros entre los aspectos organizativos del viaje y aprovechar las mejores oportunidades también desde el punto de vista laboral.
Además, conociendo ya bien el idioma tendréis ocasión de perfeccionarlo y adquirir esa soltura – ese fluency – que es muy difícil de conseguir estudiando en la propia ciudad.

Si estáis de acuerdo… poneos en contacto con nosotros para el entrenamiento lingüístico adecuado antes de vuestra partida.

La búsqueda de trabajo

No es obligatorio tener ya un trabajo antes de la partida, pero puede ayudar (sobre todo cuando la estancia se prevé breve).

Los lugares donde buscar anuncios y oportunidades incluso antes de partir son:

  • las oficinas públicas locales (Informagiovani – oficinas de información juvenil –, servicio público de empleo, universidad), que podrán informaros sobre posibles convocatorias para prácticas o programas de trabajo en el extranjero.
  • Quien quiera vivir una experiencia de trabajo au pair en una familia (cuidado de niños y una pequeña ayuda doméstica a cambio de manutención y alojamiento) encontrará empresas especializadas en este tipo de servicio. Una breve búsqueda en internet os dará muchos resultados.
  • Por último, no despreciéis las empresas de trabajo temporal (ETT) más grandes y estructuradas. Algunas (como Adecco o Manpower) tienen sedes prácticamente en todo el mundo y por eso pueden valorar también candidaturas para el extranjero o, en cualquier caso, orientaros bien cuando hayáis llegado a destino.

 

El papeleo

Documento de identidad, seguro médico, visados de trabajo, validez del carné de conducir… este tipo de viajes no se puede improvisar.
Para aseguraros de no olvidar nada, poneos en contacto con la embajada del país al que queréis ir. Hacedlo con varios meses de antelación para no arriesgaros a sorpresas desagradables.
Prestad atención también si os movéis dentro de la Unión Europea: la circulación es libre para todos los ciudadanos de los estados miembros, la asistencia sanitaria está garantizada (aunque con límites distintos según el país), pero el permiso de trabajo no es automático.

 

¿Mejor solos o acompañados?

A menudo estos viajes se afrontan junto con parejas de amigos, familiares o novios. Esta elección también tiene ventajas e inconvenientes.

A nivel de organización práctica, ser dos ayuda. Es más fácil gestionar los aspectos burocráticos, encontrar un pequeño piso para compartir, afrontar los imprevistos inevitables, salir por la noche a ver la ciudad y divertirse juntos incluso antes de haber hecho amistad con la gente del lugar.

A nivel de aprendizaje lingüístico, sin embargo, la situación ideal sería no tener a ningún nativo cerca. Elegid, por tanto, valorando cuáles son vuestros objetivos prioritarios.

 

European School está a vuestra disposición para aconsejaros y, por supuesto, ¡prepararos!

Para terminar, os deseamos a todos un buen viaje.

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